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Falsificaciones,  imitaciones, reacuñacionesy réplicas.

 

Lic. Manuel F. Rojas Aponte


De un tiempo para acá he considerado importante hacer algunas precisiones sobre estos conceptos que cada vez con más frecuencia se usan sin discreción confundiéndose entre ellos, en la mayoría de las ocasiones, por viveza del que desea vender y/o por el “wishfull thinking” del coleccionista que desea comprar.
Comencemos con definir ¿Qué es auténtico?, pues la mejor definición, según el diccionario Larousse: “que es realmente aquello que dice o aparenta “el mismo diccionario precisa que legalmente el concepto se refiere a algo de “Es legal, está comprobado y certificado”.
Englobando los dos anteriores conceptos y precisándolos a lo que nos ocupa tendríamos que una moneda auténtica es aquella que es lo que aparenta y que es legal, es decir emitida por una entidad oficial con potestad para hacerlo. Hasta este punto no parece haber mucha complicación, pero ¿qué ocurre cuando en estado de guerra, o simplemente de necesidad una autoridad se ve obligada a hacer moneda para suplir de circulante imitando a una preexistente? Este caso lo pudimos observar durante la guerra de independencia Gran Colombiana donde tanto las autoridades realistas como independentistas se vieron en la necesidad de acuñar monedas imitando las macuquinas que eran moneda corriente en la época.
Las monedas de IMITACIÓN son aquellas acuñadas entonces por alguna autoridad civil o militar no para engañar a alguien sino para suplir de circulante a una determinada población, entran en esta categoría las macuquinas de Caracas, Maracaibo, Barinas, Cartagena, Santa Marta, Casanare, Honduras, Mendoza, entre otras. Esta práctica es muy antigua, por ejemplo los celtas imitaban a los dracmas, tetradracmas y decadracmas griegos, los bárbaros de Germania y la Galia imitaban los follis y antoninianos Romanos, etc.
Una REACUÑACIÓN por el contrario vendría a ser una nueva tirada de una pieza previamente acuñada partiendo de matrices y/o troqueles originales, ejemplo de esto son las monedas del Imperio Austro Húngaro de oro con fecha de 1915 destinados al mercado de bullion, Los novodels de la Rusia Zarista realizados para satisfacer a los nobles coleccionistas de la corte del Zar, Los yuanes imperiales y republicanos reacuñados durante la guerra En China e incluso por las  ya consolidadas autoridades Comunistas, etc. Podríamos hablar entonces de que una reacuñación es una “vuelta a hacer” de una moneda previamente acuñada usando los troqueles y/o matrices originales con un fin determinado.
Por su parte una RÉPLICA o REPRODUCCIÓN es una copia realizada de una moneda, regularmente con fines turísticos o numismáticos como curiosidad y regularmente está identificada como tal. La idea regularmente es de hacer accesible la posesión de una pieza semejante a otra muy rara, costosa o emblemática para aquel que no está en la capacidad de adquirir la auténtica. Los museos como el de Louvre de París venden réplicas de las monedas más emblemáticas de su colección, la casa de moneda y Timbre de Madrid recientemente con motivo de los 150 años de la peseta lanzó una serie de réplicas de las monedas hitos en la historia numismática de ese país, y particularmente en Venezuela, la afamada medallista y escultura Rita Panfili realizó replicas de las reacuñaciones del fuerte de Gómez.
Una RÉPLICA también puede ser una impronta o calcado en metal de una pieza muy rara que se hace para conservar un testimonio de la moneda, son conocidas las improntas realizadas por Gorgias Garriga de algunos de los ejemplares de la actual colección del BCV cuando estaban en custodia del Ministerio de Hacienda, así como las realizadas por Jorge Becerra en Bogotá destinadas a exposiciones educativas.

Finalmente una FALSIFICACIÓN tiene como motivo el engaño, la misma trata de asemejar lo que no es. Hay dos clases de falsificaciones, en primer lugar están las falsificaciones contemporáneas, para  circulación o de época que fueron realizadas para circular como una moneda auténtica con el beneficio para el falsificador ya que por lo regular están hechas con una aleación o metal más económico o con menor peso, estás tienen interés numismático y son relativamente fáciles de identificar. Un ejemplo son los fuertes de 1924-1936 acuñados en aleaciones de plomo-zinc o estaño, las monedas de 500bs de 1998 realizadas en calamina o hierro niquelado, etc.
En segundo lugar se ubican las falsificaciones hechas para engañar a los coleccionistas, para elaborarlas regularmente se requiere a procesos muy precisos para reproducir a la mayor perfección una moneda de considerable demanda. Estas falsificaciones existen de diversas facturas, siendo más peligrosas aquellas que logran duplicar casi a la perfección el aspecto de la moneda original, así como la pátina, desgaste y oxidaciones que debería lucir una moneda que ha circulado. Entran en esta categoría las altamente peligrosas falsificaciones realizadas en España a mediados de los años 1990´s de todas las monedas coloniales raras de Venezuela, así como las más recientes falsificaciones también de monedas coloniales realizadas torpemente en La Victoria y Barquisimeto, también son falsos modernos los pachanos acuñados en Bélgica y Argentina. De la misma manera surgen en ocasiones falsificaciones de monedas que no han existido nunca o de las que por lo menos no se ha comprobado su existencia como las piezas de ¼ de real de 1806 pertenecientes al grupo español antes referido o las más recientes falsificaciones de una supuesta “prueba” de la petrolera.
También entran en la categoría de falsificaciones modernas las ADULTERACIONES de fechas y cecas realizadas con diversos métodos donde se toma una moneda común y se elimina, sustituye o agrega un numeral de data o una marca de ceca correspondiente a una pieza mucho más rara. Por ejemplo se recomienda extrema cautela al comprar ejemplares de los raros 1$ USA de 1928 sin ceca (Filadelfia) ya que son abundantes las piezas con ceca cuya letra ha sido eliminada. En particular en Venezuela existen cuartillos de 1814 donde el 1 de la fecha ha sido torpemente sustituido por un 0, existen reales falsos de 1889 elaborados a partir de reales de 1886 y reales de 1911 transformados de piezas de 1944 donde la parte superior de los numerales han sido modificados.
No es un lujo la anterior precisión conceptual y tratando algunos temas ilustrativos de la numismática mundial y nacional espero que el lector se dé cuenta de lo que digo.
La usual confusión entre imitación y reacuñación se puede aclarar con el caso de Italia quien necesitaba suplir de circulante a la Colonia de Eritrea en África nororiental en el año de 1918. Para esa época la moneda uso común y aceptado en la zona era el talero de María Teresa de Austria acuñado originalmente en el año 1780 y que fue REACUÑADO por el mismo gobierno austriaco quien además autorizó (como es claro obteniendo beneficio) a que países como Francia, Inglaterra, Bélgica e incluso USA reacuñaran estas piezas. Esto se debe a la predilección y casi devoción que los pueblos de África y el Medio Oriente le tenían a dicha moneda exigiendo que cualquier negociación debiera ser pagada en estas. Por ende para toda nación o compañía que quisiera negociar con el Medio Oriente solo quedaban dos opciones, o cambiar su moneda a estos taleros con la consecuente pérdida por comisiones cambiarias o comprar la autorización Austriaca para acuñarlos.
En el caso particular que relato los Italianos que ya estaba embutidos en la visión autárquica del Fascismo no quisieron proceder en ninguna de las dos formas anteriores, y procedieron a acuñar una IMITACIÓN del talero de María Teresa conocido como el “Talero de Eritrea” el cual a pesar de tener el peso y la ley exactos no fue aceptado por los locales. No quedo otra opción al Reino de Italia que comprar los derechos de reacuñación del Talero de María Teresa para dotar de circulante a sus colonias.
Por otro lado la también común confusión en la práctica entre FALSIFICACIÓN e IMITACIÓN se hace evidente en el período de la guerra de independencia colombo venezolana. En ocasiones se ofrecen piezas de este tipo como falsas cuando muchas de ellas más bien parecen IMITACIONES  de emergencia. Por ejemplo las morilleras de 2 reales acuñadas en alpaca (“plata” alemana) en Inglaterra en la época no parecen ser falsificaciones como tal ya que existen indicios de que se elaboraron para pagar a ejército patriota. Todo induce a pensar que fueron emitidas como IMITACIÓN, como moneda de emergencia por las autoridades patriotas. Esto las convertiría en monedas de curso forzoso tal y como las macuquinas de baja ley acuñadas en Barinas, Maracaibo, Santa Marta y Cartagena.
Personalmente he tenido la oportunidad de examinar algunas acumulaciones de piezas “falsas” encontrando ejemplares que no concuerdan con esta definición. En particular existen morilleros acuñados en latón con una manufactura de la época, en especial dentro de este tipo he podido ver una pieza con una acuñación parcial de un segundo golpe de troquel cercano al borde ¿si se tratará de una falsificación tanto de época como moderna no sería un error así lo primero en evitar?. Las falsificaciones adolecen  de problemas de manufactura pero solo en lo referente a la precisión de la imitación y a la fuerza del grabado pero no errores como una doble acuñación o una acuñación notablemente descentrada, estos son errores típicos de una acuñación realizada con premura para satisfacer una necesidad urgente. ¿Serán estas morilleras de latón otra clase e IMITACIÓN de necesidad?.
Hay casos que son un poco más difíciles de definir, como el de las 20 liras de Vittorio Enmanuel de Italia acuñadas en 1943, de esta moneda hay ejemplares auténticos bastante escasos, hay REACUÑACIONES con los troqueles originales robados durante la II Guerra Mundial que rayan en la categoría de FALSIFICACIONES ya que fueron acuñadas sin autorización oficial haciendo muy difícil distinguirlas de la auténtica a menos que se examine el canto y el listel. También de esta pieza existen FALSIFICACIONES con troqueles no originales y para complicar más el asunto existen IMITACIONES y fantasías tanto con el busto del rey como con el busto de Benito Mussolini emitidas como curiosidades o como publicidad de los partidarios neofascistas.

También hay casos de FALSIFICACIONES que se convierten en moneda de uso corriente como el fuerte de Montecatinni que al ser del mismo peso y ley de los auténticos se le dejó en circulación.
Existen incluso IMITACIONES de IMITACIONES como las macuquinas atribuidas a Santa Marta las cuales son imitaciones de emergencia que se elaboraron a partir de las macuquinas caraqueñas que también son de emergencia. La similitud es tal que no es raro ver en colecciones de macuquinas de Caracas una que otra macuquina de Santa Marta erróneamente atribuida, esto se debe a que los punzones son similares, y los cospeles son uniformes en ambos casos, la única diferencia evidente es que las piezas de Santa Marta son de plata baja.
Otro caso muy extraño es el de las FALSIFICACIONES de FALSIFICACIONES, por ejemplo durante los años 1830´s se realizaron falsificaciones para circulación de las monedas de 1 centavo norteamericano tipo Liberty Head con la particularidad de que estos tenían 14 estrellas en el anverso en lugar de 13 que sería el número correcto. Estas falsificaciones son actualmente muy demandadas lo que ha motivado la elaboración de falsas modernas.
Una vez terminado este corto viaje por las precisiones conceptuales anteriormente referidas, no me queda más que invitar a los numismáticos TANTO COLECCIONISTAS COMO COMERCIANTES a usar los términos con propiedad dando una justa definición a cada pieza que aparece en el mercado, una falsificación moderna siempre será una enfermedad para la numismática y como toda enfermedad debe ser curada, requiriéndose en algunas ocasiones de una extirpación como cuando existe un tumor maligno antes que este agente genere una contaminación mayor.
Es compromiso de todos combatir este flagelo en pro del bienestar de la numismática así como de la rentabilidad de la inversión realizada con cada moneda comprada.